¿Cómo sonaba España?

¿Cómo sonaba España?

Escrito por Ignacio Martínez, marido de nuestra compañera en España, Teresa Córdova. Amante de la música, nos irá contando historias de la música clásica española.


Tragedia en la Navidad

La noche de Navidad de 1734, un pavoroso incendio consumió el Alcázar de Madrid. Este palacio, como residencia de la familia real, había sido la sede de la corte y la administración, el centro de un imperio que, durante siglos, fue el más extenso del planeta. En sus salones y archivos se custodiaba la herencia histórica y artística de la monarquía hispánica y, en esa fatídica noche, cientos de años de historia cultural fueron pasto de las llamas.

Por suerte, gran parte de la colección pictórica pudo salvarse. Las Meninas, de Velázquez, fue arrancado de su marco y arrojado por la ventana;  con igual urgencia, «tintorettos», «tizianos» o «rubens» fueron rescatados. Peor fortuna corrieron otros legados; el Archivo de Indias quedó reducido a cenizas y también se perdió la totalidad de la colección de música real.

El pasado musical de España estaba en gran parte en esa colección, cancioneros medievales, obras de la mejor polifonía europea, los famosos ‘tonos humanos’ que alegraban las fiestas de los Habsburgo…, todo desapareció.

Algunos músicos contemporáneos, como José de Nebra o Antonio de Literes emprendieron la reconstrucción de la música perdida, al menos la más reciente, pero nunca se pudo recuperar todo lo destruido. Por otra parte, el cambio de las modas y el desinterés de las instituciones llevaron a que gran parte de la historia musical ibérica, no solo la antigua, cayera en el olvido, y, muda, reposase en el silencio.

musica 1

Investigación  y resurrección

Muchos años después del incendio, en 1870, el entonces bibliotecario del Palacio Real de Madrid mostró al musicólogo y compositor Asenjo Barbieri un antiguo manuscrito, procedente de una colección nobiliaria, con poemas y extrañas notaciones musicales. Se trataba del Cancionero de Palacio, una impresionante recopilación de la música cortesana y popular de la España de los siglos XV y XVI. Comenzaba entonces una tímida recuperación del legado musical hispano.

Ha sido, sin embargo, en las últimas décadas, cuando nuevas generaciones de extraordinarios músicos e investigadores han devuelto la voz a cientos de partituras, olvidadas en archivos, catedrales y bibliotecas, descubriendo así, asombrados, que las cenizas del incendio de 1734 volvían a la vida desde lugares tan diversos como la Universidad de Upsala, el barrio sefardí de Tesalónica, la biblioteca de Múnich, la medina de Tánger o la catedral de Oaxaca.

El viaje

Emprendemos aquí un viaje por la música española, a través de distintas épocas, del Medioevo a la II República, y de distintos temas, como el mestizaje, el desarrollo de la guitarra o las danzas populares. Cada etapa del viaje añadirá una serie de temas en nuestra lista de Spotify o Youtube.

lista spotify

Ahora empezamos con un puñado de piezas de música antigua (anterior al clasicismo)como las que pudieron haberse guardado en el desafortunado archivo del antiguo Alcázar Real. 

Del Cancionero de Palacio, Tres morillas me enamoran en Jaén, música del s XV, de la frontera entre Castilla y Granada, entre Occidente y el Islam. La versión es de Jordi Savall, un gigante y pionero de la música antigua en Europa. Comentábamos que el cancionero de Palacio fue de los primeras recopilaciones de música antigua en redescubrirse modernamente. Como curiosidad, Federico García Lorca, que además de gran poeta y dramaturgo era un buen músico, hizo su propia versión, aflamencada y andaluza. (Aquí, acompañada por él mismo al piano).

Las ‘glosas’ o ‘recercadas’ son variaciones musicales sobre un tema. El estilo de variaciones tuvo gran importancia en el Renacimiento y en el desarrollo de la música europea. Uno de sus primeros y mejores exponentes fue el toledano Diego Ortiz, con  la publicación en Roma en 1553 de su ‘Recercadas sobre el tratado de glosas’. Aquí de nuevo Jordi Savall con la Recercada sobre ‘Boz’ y la Recercada 3 sobre ‘passamezzo antiguo’, interpretada ésta por Bruno Cocset, Guido Balestracci y Les Basses Réunes.

También del Cancionero de Palacio, y ya que estamos en el programa de Middlebury en Madrid,  Por las Sierras de Madrid, de Francisco de Peñalosa, interpretado por la Capella de la Torre. Esta pieza es un extraordinario artefacto llamado Quodlibet, una combinación de melodías, en este caso 6, que, aunque no tienen relación entre sí, se van progresivamente superponiendo  para crear una maravillosa polifonía.

Aunque la España del siglo de oro tiene una reputación de mojigatería piadosa y represión inquisitorial, la música popular y cortesana nos transmiten una imagen bastante más alegre y libertina. Prueba de ello son las invectivas de la Iglesia contra los bailes populares, la chacona la zarabanda, y la ambigüedad erótica de la música festiva cortesana, los ‘tonos humanos’.

Los tonos humanos ardieron en 1734, pero, por suerte, 100 años antes del incendio, un noble alemán de visita en la corte quedó fascinado por esta música y mandó hacer una copia del repertorio. La letra de algunos de estos ‘tonos’ se deben a la mano de escritores como Lope de Vega o Calderón de la Barca, y es probable que se interpretasen en la representación de sus obras.

La Zarabanda del Catálogo,  pieza anónima interpretada por La Galanía, es un buen ejemplo de este estilo hedonista. Si alguien prestase atención a su letra probablemente no permitiría su difusión en horario infantil.

El sarao de la Chacona de Juán de Arañes, describe una fiesta, un sarao, donde se dan cita todo tipo de personajes para disfrutar la ‘vida bona’. Cervantes dedica un poema a este baile en «La ilustre fregona«, en la que nos enseña que «El brío y la ligereza en los viejos se remoza, y en los mancebos se ensalza y sobremodo se entona…¡El baile de la Chacona encierra la vida bona!».

Ay que  me rio de amor, de Juan Hidalgo,  por el Ensemble La Romanesca y Marta Almajano. Juan Hidalgo fue compañero y amigo de Pedro Calderón de la Barca, y participó en la creación del  teatro cantado español, que más tarde evolucionaria hacia el género de la zarzuela.  

Acabamos este primer paseo musical en el siglo XVIII, precisamente con un testigo de la destrucción del Alcázar, José de Nebra, un músico del último barroco, que cultivó la música religiosa y la zarzuela, en la que introdujo, a la moda de la época,  ritmos populares como el fandango .

Este es un fandango instrumental de Nebra, interpretado  por los hermanos Zapico. También de Nebra es este fandango de la zarzuela Vendado es amor, no es ciego» interpretado por la Academia del Piacere y Ana Rial.

No se puede habar de fandangos sin mencionar a Luigi Boccherini, madrileño de adopción y de una generación posterior a Nebra, con su maravilloso fandango del Quinteto nº4 para guitarra. Esta es una grabación clásica, con Narciso Yepes, el Melos Quarter y ¡atención en la sección final! las castañuelas de Lucero Tena.


Próximamente: Las tres reencarnaciones de la guitarra española.

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